!75 AÑOS DE VIDA¡

Setenta y cinco años de vida ¡Dios Mío... Setenta y cinco  años probando, viviendo tu felicidad! Por mi parte, con sinceridad, dando tumbos y balbuceantes pasos, pero buscando encontrarme contigo.

Setenta y cinco son muchos años y por eso me siento en el derecho de agradecer a los cuatro vientos, cantando, alabando, glorificando tu amoroso cuidado Padre.

En este viaje de tres cuartos de siglo me has maravillado sin parar. Desde que despertó mi conciencia, cuando contemplé en el azul del firmamento la movilidad de las nubes o el verdor de tus campos.

Dios Mío,

¡que hermosa es para mí toda tu creación!

¡que deleitables tus pensamientos!

Mi alma lo sabe muy bien.

¡Que difícil enumerar tus regalos!

Mis padres, quienes me enseñaron a conocerte y amarte.

Mi esposo, compañero inigualable, Santo.

Mis hijos, bendición espléndida a nuestro amor, llegaron cargando cada uno, con un neceser de encantadoras sorpresas que hicieron realidad nuestro sacramento.

Hermanos, sobrinos, familia toda y los amigos...en especial quienes me ayudaron y ayudan a encontrar el camino que me lleva a Ti.

¡Oh mi Dios! Mi Padre, Hijo y Espíritu Santo, hoy festejo mi aniversario y quiero agradecer debidamente: Por donde espigo en mi vida, Tú apareces con tus entrañas de misericordia. La entrega de Tu Cuerpo en la Eucaristía. Desde la primera comunión has hecho de mí tu Cuerpo, cuando me das el tuyo a comer y "masticar" dice el Evangelio.

Y cuando me fusionaste a tu Cruz, te conmovió a tal punto mi debilidad, que asumiste el gasto del dolor, dejando abierto mi espíritu, palpando la certeza de que la muerte desaparece transformándose en Resurrección. Y me ha visto bañada en esa esperanza,promesa, porque:

"Tú nos haces atravesar la muerte,

Tú vendrás a buscarme a la tumba

Tú me resucitarás,

por eso te llamo Salvador"

Mi Dios y mi todo, hoy en este cumpleaños, tan cercano al encuentro, corro hacia Tí anhelante de una entrega total, quiero hacerla por manos de María, Nuestra Madre. Tú sabes lo que mi alma necesita. Me atrevo a pedirte que me concedas la gracia de amarte como Tú me amas.

Finalmente te suplico por todos estos hijos tuyos, descendientes de Miguel Bernal, que tu misericordia nos alcence para un día reunirnos en tu gloria para siempre jamás.

María Cristina

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